Técnicas Punitivas:

El refuerzo negativo puede provocar estrés y miedo constante a los perros

Tanto el refuerzo positivo como el entrenamiento mediante castigos pueden ser eficaces para lograr un cambio de conducta deseado en el perro, pero este último puede tener consecuencias negativas a largo plazo

Los cachorros de perro pueden llegar a causar quebraderos de cabeza en sus primeros años de vida, orinando en alfombras o mordiendo muebles. Por ello, en ocasiones, algunos propietarios recurren al refuerzo negativo para corregir el mal comportamiento.

Sin embargo, un nuevo estudio científico sugiere que los castigos, incluso cuando son relativamente leves como gritar o sacudir la correa, pueden estresar a los perros, y dejarles en un estado de pesimismo mayor que los ejemplares que son entrenados mediante recompensas.

“Puede parecer que el entrenamiento basado en el castigo funciona a corto plazo, pero estos métodos pueden tener consecuencias negativas a largo plazo”, señala a Science Marc Bekoff, biólogo evolutivo de la Universidad de Colorado, quien especifica que estos perros “están viviendo un estrés perpetuo”.

Estudios publicados previamente sugieren que ambos entrenamientos, el basado en la recompensa o refuerzo positivo y el que utiliza los castigos, son efectivos, sin embargo el segundo método puede tener efectos negativos.

El experto explica que normalmente estos estudios suelen centrarse en perros policía, de trabajo o de laboratorio, en lugar de en los animales de compañía de las familias.

Asimismo, en la mayoría de estas investigaciones se ha utilizado el collar eléctrico como refuerzo negativo, el cual, no es común en la práctica y está prohibido en varios países.

El nuevo estudio, sin embargo, está centrado en los perros como mascotas. Para descubrir cómo reaccionan estos animales de compañía, un equipo científico, liderado por la investigadora de la Universidad de Oporto (Portugal) Ana Catarina Vieira de Castro, reclutó a 42 perros de escuelas de entrenamiento que fomentan el buen comportamiento mediantes premios o juegos.

Asimismo, en el estudio también participaron 50 perros de programas basados en la aversión, que utilizan refuerzos negativos como gritar y sacudir la correa para entrenar a los ejemplares.

MAYOR NIVEL DE CORTISOL

Los investigadores grabaron en video a los perros durante el entrenamiento y midieron los niveles de cortisol —hormona del estrés— antes y después de las sesiones. El resultado fue que los perros de los programas de refuerzo negativo presentaron más comportamientos relacionado con el estrés durante el entrenamiento, como lamerse los labios o bostezar, y tenían niveles más altos de cortisol en la saliva que cuando estaban en sus hogares.

Por su parte, los perros del grupo de entrenamiento basado en recompensas no mostraron cambios en los niveles de cortisol, ni durante el entrenamiento ni cuando volvieron a sus casas.

Para averiguar si estos efectos persistieron y si tenían efectos en su comportamiento, los investigadores trataron de medir la actitud ‘pesimista u ‘optimista’ de 79 de los perros con una prueba de recompensa alimentaria. Y es que explican que las mentalidades ‘pesimistas’ se han asociado con ansiedad por separación y otros comportamientos problemáticos en perros.

Durante la prueba, primero los entrenaron para asociar un lado de una habitación con una salchicha, no así el resto de la sala. De esta manera, si un perro encontraba un comedero en esa zona, contenía salchichas, pero los cuencos en el resto de lugares estaban vacíos.

Posteriormente, los investigadores colocaron recipientes vacíos en varias posiciones entre ambos espacios, y midieron la rapidez con la que los animales se acercaron. Así, si un perro era considerado ‘optimista’, corría emocionado hacia uno de estos cuencos que se encuentran en el medio, mientras que uno ‘pesimista’ iba más lentamente.

Finalmente los resultados mostraron que, cuanto más castigo había recibido un perro, más ‘pesimista’ era y más pronunciados eran los resultados.

Berkof considera que los propietarios deben invertir más tiempo con los entrenadores y señala que el refuerzo positivo “puede llevar tiempopero al menos el perro no vive con miedo o en un estado de estrés constante”.

Destete y Socialización del Cachorro

El Grupo de Especialidad de Etología Clínica (Gretca) de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (Avepa) ha compartido un texto de Helena Varella Negre, en el que explican la importancia de la edad de destete y el periodo de socialización en los cachorros de perro.

“Cualquier persona que tenga un animal de compañía, desea que éste sea emocionalmente estable y tenga un buen comportamiento. Son muchos los factores que forjarán el comportamiento de un animal: su genética, temperamento, la educación recibida, las experiencias vividas…”, explica Varella Negre, quien señala que, de todas ellas, “cobran especial importancia” las experiencias vividas durante los periodos sensibles de desarrollo del cachorro.

PERIODO NEONATAL Y TRANSICIÓN (DE 0 A 3 SEMANAS)

Los cachorros, al igual que los bebés, nacen con un desarrollo nervioso, sensorial y motor, inmaduro. Sus ojos están cerrados, su oído no es funcional, no pueden a penas moverse… y su sistema nervioso central también está todavía en desarrollo. Durante las primeras semanas de vida, dependen 100% de los cuidados de su madre.

Estos cuidados maternos (contacto, aseos, lamido) ayudan a la maduración del sistema nervioso central, mejoran el aprendizaje, reducen la sensibilidad al estrés y generan una mayor estabilidad emocional.

“Sabemos que los cachorros que no reciben estos cuidados durante el periodo neonatal (de 0 a 14 días de vida) tendrán menor tolerancia al estrés para el resto de su vida, y por tanto tendrán mayor tendencia a mostrar conductas de miedo, ansiedad o agresividad”, explica la especialista.

Para evitar esta carencia, en camadas de madres con poco instinto maternal o cachorros huérfanos, “debemos procurarles estos cuidados a través de caricias y manipulaciones suaves, de unos 5-15 minutos al día, para generar una mayor estabilidad emocional”, aconseja Varella.

PERIODO DE SOCIALIZACIÓN (DE 3 A 12-16 SEMANAS)

A partir de las 3 semanas de vida, el cachorro llega a una madurez sensorial y motora suficiente para empezar a interactuar con sus hermanos de camada y con su entorno.

Durante esta etapa, el cachorro aprenderá a perfeccionar sus habilidades sociales a través de la interacción y los juegos con sus hermanos de camada y con su madre; aprenderá a usar el lenguaje canino, tanto para comunicar sus emociones e intenciones, como para interpretar las de otros; aprenderá a controlar la fuerza de mordida, para no hacer daño al jugar; y cuando su madre lo rechace durante el destete, sabrá tolerar la frustración, y ser progresivamente más independiente.

La conducta exploratoria, le permitirá conocer el entorno, objetos, olores, ruidos, y situaciones nuevas; en definitiva, adquirir nuevas experiencias para mejorar su aprendizaje a través de la habituación. Aquellas situaciones o experiencias vividas serán incorporadas mentalmente como situaciones conocidas para el resto de su vida.

Por el contrario, todo lo que no haya vivido durante este periodo, será mentalmente catalogado como desconocido, y por tanto susceptible de desarrollar miedo en un futuro. Cuanto más rico en estímulos sea su entorno de cachorro, mayor capacidad de adaptación tendrá, señala la experta.

Además, como su nombre indica, el periodo de socialización es el momento en que el cachorro tiene la curiosidad de interactuar con otros animales y personas sin que el miedo a lo desconocido los frene, es el momento de socializarse.

“Para conseguir una óptima socialización, debemos procurar que el cachorro se relacione con perros y personas, diferentes a los del núcleo familiar, generando experiencias agradables suficientes, que le permitan generalizar su aprendizaje”, recomienda Varella.

Concretamente la maduración de las estructuras nerviosas responsables del miedo son las que determinan el final del periodo de socialización, alrededor de las 12 semanas de edad. A partir de esa edad, el cachorro sentirá miedo a lo desconocido, dificultando su adaptación a experiencias nuevas.

¿CUÁL ES EL MEJOR MOMENTO PARA EL DESTETE Y LA ADOPCIÓN DEL CACHORRO?

Por desgracia, hoy en día, es habitual destetar a los cachorros prematuramente, lo cual es totalmente perjudicial para su bienestar, según denuncian desde el Gretca.

“Sabemos que los perros destetados prematuramente sufren mayor probabilidad de mostrar problemas como: exceso de actividad, trastornos relacionados con la separación, agresividad, falta de inhibición de la mordida, inhibición de la conducta sexual, problemas de socialización, etc.”, alerta Varella.

Muchos de estos cachorros arrastrarán problemas de conducta de por vida, dificultando la convivencia con las familias y aumentando el riesgo de ser abandonados.

En conclusión, los cachorros deberían permanecer con su madre y hermanos hasta las 8 semanas de edad. De esta forma pueden beneficiarse de una crianza materna e inicio de socialización con su madre y hermanos, y aún les queda tiempo para habituarse al nuevo entorno donde residirán.

Una adopción tardía puede tener efectos positivos o negativos, en función del criador. Por ejemplo, un cachorro criado hasta los 3 meses en un ambiente rural, es muy probable que muestre miedo o incluso pánico cuando esté en un ambiente urbano, si no se ha familiarizado con ello durante el periodo de socialización. No obstante, si el criador se encarga de familiarizar al cachorro con estos estímulos (ruidos, tráfico, tránsito de gente, etc.), y socializarlo correctamente, no tiene por qué haber ningún problema en su conducta.

¿CÓMO PUEDO CONSEGUIR UNA BUENA SOCIALIZACIÓN DEL CACHORRO?

“Muchos de los problemas de conducta que vemos a diario en la consulta de etología clínica, son consecuencia de una socialización deficiente”, señala la especialista, quien explica que esta mala socialización aumenta la probabilidad del perro de desarrollar problemas de conducta graves, como: miedos, agresividad, ansiedad, exceso de actividad, conductas repetitivas, etc. Todos estos problemas de conducta, disminuyen el bienestar del animal, dificultan la convivencia y son un factor de riesgo para el abandono de animales.

“Para prevenir el desarrollo de estos problemas debemos conseguir un buen aprendizaje durante el periodo de socialización. Para ello, no solo tenemos que conseguir cantidad y variedad de experiencias, sino asegurarnos que esas experiencias sean agradables, progresivas y supervisadas, evitando las experiencias traumáticas”, recomienda Varella.

CÓMO CONSEGUIR UNA BUENA SOCIALIZACIÓN CON PERROS

La experta da las claves sobre cómo conseguir una buena socialización con perros. Para ello, si el cachorro todavía no tiene todas las vacunas, se puede favorecer su socialización con otros perros llevándolo a casa de algún amigo o familiar que tenga otros perros, vacunados, desparasitados y sociables, con los que el cachorro pueda relacionarse.

Por otro lado, si ya tiene las vacunas, el propietario puede fomentar esta socialización con otros perros en la calle o en el parque. Eso sí, estos encuentros deben ser siempre supervisados, controlando que el cachorro esté a gusto.

“Si al principio se muestra tímido, puedes animarle a interactuar, por ejemplo, interactuando tú mismo con el otro perro. Si necesita refugio, debes dejar que se refugie en ti, por ejemplo, entre tus piernas”, explica la experta.

Asimismo, recomienda no dejar que otros perros avasallen al animal, ya que generará en él malas experiencias, y nunca forzarlo, ni sujetarlo para que otros lo huelan. “Si todavía no está preparado, debes tener paciencia y darle más tiempo”, apunta.

Por último, las clases de socialización para cachorros pueden ser una buena opción para potenciar su socialización y además aprender cómo educarlos.

CÓMO LOGRAR UNA BUENA SOCIALIZACIÓN CON PERSONAS

En lo referente hacia las personas, para conseguir una buena socialización del perro hay que favorecer los encuentros e interacciones del cachorro con personas desconocidas tanto en casa como en la calle.

Además, hay que asegurarse que se relacione tanto con adultos como con niños, hombre y mujeres, con diferentes aspectos e indumentarias, y, si se muestra tímido, es aconsejable animarlo a interactuar con la persona, ofreciéndole premios o juguetes.

“Nunca lo fuerces, no lo sujetes para que lo acaricien. Si todavía no está preparado, ten paciencia y dale más tiempo”, recomienda la experta.

HABITUACIÓN DEL PERRO AL ENTORNO

“Procura que el cachorro se familiarice con el entorno en el que tendrá que vivir en el futuro, por ejemplo, sacándolo a la calle en brazos (si todavía no tiene las vacunas), o llevándolo a una terraza”, aconseja Varella.

Además, es positivo generar nuevas experiencias como los viajes en coche, la visita al veterinario y peluquería, tener invitados en casa o relacionarse con otras especies animales (ej. gatos).

“Recuerda que estas experiencias tienen que ser agradables, progresivas y supervisadas”, apunta la experta, quien también da las claves para que el perro tenga una buena estabilidad emocional.

En este sentido, hay que procurar que esté con su madre y hermanos hasta las 8 semanas de vida, hacer una buena socialización con perros y personas, diferentes a los del ámbito familiar, durante el periodo de socialización, y continuar favoreciendo sus relaciones sociales durante toda su vida.

Por último, recalca que hay que evitar las experiencias traumáticas, basar la educación en técnicas de refuerzo positivo y evitar el uso de técnicas punitivas y, si el cachorro o perro adulto muestra dificultades para socializar u otros problemas de conducta, buscar ayuda profesional. “El veterinario etólogo clínico, es el especialista adecuado para estos trastornos”, concluye.

Nina I Decarana

Nina I Decarana Nace en nuestra casa el 23/08/2.015.  Nieta de nuestra MultiCampeona CH Africa Decarana por parte de su Madre,  Bimba Decarana. Su Padre. Otto Decarana. Un gran ejemplar de West Highland White Terrier. Vencedora Femenina en Varias Exposiciones Caninas al amparo de la Real Sociedad Canina De España.